domingo, 17 de marzo de 2013

EXPLICACIÓN DEL MODO DE LOS VERBOS


Verbos: indicativo

El modo indicativo es la expresión de la realidad -al menos, de la realidad tal y como la considera el hablante- tanto si refiere al presente como si se refiere al pasado.

Los tiempos de indicativo son los siguientes, ordenados de pasado a futuro:

 

Presente
Simplemente, da cuenta de acciones que están sucediendo, aunque no necesariamente en este momento, así como informaciones generales.

Voy al hospital a ver a un conocido

Sé cantar y tocar el piano

 

Pretérito imperfecto

Es el único de los pretéritos que no tiene que especificar ni cuándo empezó ni cuándo acabó la acción. Se utiliza para contar hechos que ocurrieron en el pasado. Por ejemplo, que hacíamos nosotros cuando teníamos 10 años.

Yo dormía cuando me avisaron

 

Pretérito perfecto simple (o indefinido)

Este tiempo nos indica una acción que tuvo lugar en algún momento del pasado y terminó.

Se cayó desde el tobogán.

Mi hermano llegó ayer.

 

Pretérito perfecto compuesto

Nos cuenta acciones del pasado que han acabado, pero lo han hecho muy recientemente.

Me he lavado los dientes y he venido rápidamente.

He estudiado el significado de los verbos y ya los entiendo.

 

Pretérito pluscuamperfecto

Es el verbo más lejano que se puede imaginar, y se sitúa antes de una acción pasada, por eso siempre irá con otro verbo.

Había cantado medio repertorio cuando empezó a llover.

Cuando llegué a casa, Carlos había salido para el instituto.

 

Pretérito anterior

Este es el tiempo anterior a cualquier otro verbo de la oración, pero “inmediatamente anterior”, de modo que no puede interponerse otro tiempo entre ambos.

Cuando hube terminado, le dije mi opinión

 

Condicional simple

Acciones posibles muy cercanas al presente, hasta tal punto que a veces se solapan con éste y dan idea de futuro, pero sujeto a una condición.

Si vinieras a casa, te invitaría a quedarte.

Si yo comiera más, estaría muy gordo. (No es probable que coma más)

 

Condicional compuesto

Es un tiempo extraño, enormemente remoto pero a la vez no concretado. En tanto condicional, es una posibilidad, no un hecho, pero una posibilidad remota en el tiempo.

Habría llegado a tiempo, si no me hubiera retrasado el tráfico

Futuro imperfecto (o futuro absoluto)

Para acciones futuras cuyo final desconocemos, o expresiones de certeza, duda u obligación.

Esta noche tocaré el piano.

La próxima semana lo escribiré.

 

Futuro perfecto (o antefuturo)

Representa una acción futura, cuya realización será, aunque sea en el futuro, probablemente hecha.

Habré terminado para cuando sean las diez.

 

Verbos: subjuntivo

Al contrario que el indicativo (el modo de la realidad), el subjuntivo entra en el mundo de lo irreal, de la conjetura y de lo hipotético. Podemos decir, en indicativo que “Juan estudia mucho cuando tiene un examen”, o, en subjuntivo, que “Espero que Juan estudie mucho antes del examen”. El primero es pura información; el segundo, simple deseo o conjetura. Recordar que los verbos en subjuntivo pueden ir acompañados por “quizá” u “ojalá”.

 

Los tiempos en subjuntivo son los siguientes:

Presente
El presente de subjuntivo puede indicar tanto presente como futuro, e incluso puede suceder que no se perciba bien el momento en que la acción ha de comenzar.

Me han pedido que dirija el proyecto.

Es posible que mañana llueva.

Es bueno que trabajes mucho.

 

Pretérito imperfecto

Este tiempo, en realidad, puede referirse al pasado, al presente o al futuro, pero siempre expresando duda o deseo.

Presente: Si no viviera por aquí cerca, no habría venido tan rápido

Futuro: Me invitaron a que regresara más adelante

Pasado: Fue una pena que no pudiera venir con nosotros

 

Pretérito perfecto

Gramaticalmente es un tiempo pasado, pero en la realidad es muy frecuente que desconozcamos si la acción aquí descrita está acabada o no.

Quizá haya pasado ya el autobús, porque no hay nadie esperando

 

Pretérito pluscuamperfecto

Indica acciones subjuntivas que ya finalizaron en un pasado remoto.

Ignoraba que hubiera conseguido un trabajo

 

Futuro imperfecto

La eventualidad se describe aquí es puramente futura, inconclusa. Pero al igual que el futuro perfecto, se utiliza sólo en textos legales y/o advertencias, casi nunca en la vida cotidiana, ni de forma escrita.

El que cometiere una falta o delito será juzgado con toda presteza

 

Futuro perfecto

Representa una eventualidad, algo que puede ocurrir o no. No se utiliza en el lenguaje coloquial y su ámbito de actuación está casi reducido al lenguaje judicial o penal. El futuro perfecto indica una acción que, en cualquier caso, ya ha concluido.

El que hubiere cometido un crimen será puesto en prisión

 

Verbos: imperativo

 

Los verbos tienen una particularidad única que no comparten otras palabras. Esta característica es aquella que les permite presentarse a sí mismos con variaciones no sólo de persona y de número, sino también de lo que se ha venido a llamar “modo verbal”. Estos modos son tres: el modo indicativo, que se usa para expresar realidades e informaciones, el modo subjuntivo, que se emplea para conjeturar, y el modo imperativo, que es el que utilizamos para dar órdenes.

 

El imperativo, en efecto, es el modo que utilizamos cuando queremos rogar o cuando queremos dar órdenes, o también cuando queremos advertir o amenazar.

 

Primero, el imperativo carece de la primera persona del singular. Es lógico, pues no tendría mucho sentido que nos diéramos órdenes, o que nos hiciéramos peticiones, o que nos advirtiéramos a nosotros mismos. En cualquier caso, si esto fuera necesario, el modo que el español tiene de solucionarlo es el de salirnos de nosotros mismos y “hablarnos” en tercera persona. Si nuestro nombre es Juan, diremos: “¡Juan, anímate y sigue adelante!”

 

Segundo, el imperativo jamás aparece en oraciones subordinadas. Funciona sólo sintácticamente, sin subordinarse y sin subordinar a nadie.

Es asimismo el único tiempo que no puede terminar en vocal. Termina siempre en “-d” o a veces en “-z” (“corred”, “leed”, “haz”, “rehaz”…).

 

Su valor temporal se limita siempre al presente y al futuro, y nunca puede ser pasado por su propia naturaleza (una vez más, carecería de lógica “advertir” o “ordenar” de cara a lo ya sucedido).

 

Por último, el imperativo sólo tiene valor positivo, lo que ha sido tradicionalmente un argumento a favor de quienes defienden su no autonomía como modo verbal. Por ejemplo, podemos decir en imperativo “Ven”, o “Corre”. Pero no podemos decir “No ven” ni “Ni corre”. En caso de querer dar una orden negativa, hemos de recurrir al subjuntivo y decir “No vengas” o “No corras”.

 

Verbos: infinitivo

 

Ahora nos vamos a ocupar del infinitivo verbal, una de las tres formas no personales con las que cuentan todos los verbos del español, junto con el gerundio y el participio.

Los verbos, como ya sabemos, no se conjugan siempre haciendo referencias a personas gramaticales. Además de las ya sabidas formas personales, todos los verbos pueden manifestarse en formas no personales, o lo que es lo mismo, en formas que no varían cuando cambia la persona de la oración. Una de esas formas es el infinitivo.

Como las demás formas no personales, el infinitivo puede presentarse de dos maneras: la simple y la compuesta. El infinitivo simple es muy bien conocido:

Amar
Ser
Pedir

El infinitivo simple, en efecto, sirve para mencionar a los verbos. Y así es como decimos “el verbo amar”, “el verbo ser” o “el verbo pedir”. Esto se debe a que el infinitivo es la forma sustantivada de los verbos, y por eso podemos decir cosas como “El fumar se va a acabar”, “Caminar por la hierba está prohibido en este parque”. Los verbos, a través de sus infinitivos, se sustantivan pasan a actuar gramaticalmente como un sustantivo más.

 

Para saber si un infinitivo está cumpliendo esa función sustantiva, basta con añadirle un artículo, un adjetivo demostrativo o cualquier determinativo delante. Si el resultado es una oración con sentido, entonces estamos ente un infinitivo sustantivado, como en “El saber no ocupa lugar”.

 

El infinitivo compuesto, por contra, es una forma un poco forzada. En realidad no se trata de una forma propia de cada verbo, sino de una forma genérica que se forma con el verbo haber, a la que acompaña el verbo particular en forma participia. Sin embargo, es muy usado y de una manera o de otra ha de ser registrado como infinitivo compuesto. Veamos unos ejemplos:

Para trabajar aquí es necesario haber tenido alguna experiencia en el sector
Para poderte llamar escritor, tienes que haber escrito algún libro

 

Verbos: gerundio

El gerundio puede ser simple o compuesto. Cuando el gerundio adopta su forma simple, es cuando se presenta de esta manera:

Infinitivo: Andar » Gerundio simple: Andando

Infinitivo: Comer » Gerundio simple: Comiendo

Infinitivo: Dormir » Gerundio simple: Durmiendo

 

Los gerundios simples expresan una “acción durativa”, una acción que transcurre sin que se determinen gramaticalmente ni su principio ni su final, y por lo tanto, una acción imperfectiva.

Como se puede observar en los ejemplos dados, el gerundio simple se forma añadiendo la terminación “-ndo” a la raíz verbal, que se enlaza con la mencionada terminación mediante una “a” en el caso de los verbos de primera conjugación (“andando”), y con el diptongo “ie” en el caso de los verbos de segunda y tercera conjugación (“comiendo”, “durmiendo”).

El gerundio, como decimos, representa una acción imperfectiva. Sin embargo, puede ir ligado a otro verbo que represente una acción perfectiva, como por ejemplo en “iré corriendo” o “llegué corriendo”. En el segundo caso, sobre todo, “llegué” representa una acción ya terminada, pero al gerundio esto no le afecta ya que de lo que nos habla es de una acción alargada, continuada en el tiempo, aunque por su verbo acompañante sepamos que ya está terminada. El gerundio es como la fotografía de un momento.

 

Por otra parte, el gerundio compuesto tiene lugar cuando el verbo auxiliar de una forma compuesta adopta forma de gerundio. Por ejemplo:

Parece mentira que me digas eso, habiendo sido amigos tanto tiempo

Como se puede observar, nada cambia respecto a lo anterior. Aquí se da a entender que ya “no somos amigos”, pero también que “hemos sido amigos” durante mucho tiempo.

 

Verbos: participio

El participio se llama así porque “participa” de dos ámbitos gramaticales diferentes: el verbo y el adjetivo. Y además, en tanto que adjetivo, tiene la capacidad de sustantivarse, luego no sería ningún error decir que el participio es la más versátil de las tres formas no personales.

Los participios se forman de una manera muy sencilla:

Los participios regulares de la primera conjugación se forman añadiendo a la raíz verbal el sufijo “-ado”.

Los participios de regulares de la segunda y de la tercera conjugación se forman añadiendo a la raíz verbal el sufijo “-ido”.

Los verbos irregulares, a pesar de su aparente diversidad, sólo pueden formar sus participios con tres terminaciones distintas: “-to” (“cubierto, abierto…”), “-cho” (“hecho”), y “-so” (“impreso”).

 

El participio pasado sirve para formar los tiempos compuestos, que siempre aparecen en pasado. Por ejemplo:

La ropa que has elegido no es la más adecuada, aunque es bonita

Y además, casi siempre puede cumplir una función de adjetivo, con la correspondiente posibilidad de concordar en género y número. Para saber si está desempeñando esa función adjetiva, podemos cambiar el género o el número del sujeto para ver si le es posible concordar:

El año que ha transcurrido desde que nos conocimos ha sido fabuloso
Los años que han transcurrido desde que nos conocimos han sido fabulosos

Los participios que hacen de adjetivos pueden incorporar asimismo sufijos superlativos, como en “cerradísimo”, elegidísimo” o “presentadísimo”, aunque no siempre es posible (nadie diría “transcurridísimo” ni “escritísimo”).

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario