Verbos: indicativo
El modo indicativo es la
expresión de la realidad -al menos, de la realidad tal y como la considera el
hablante- tanto si refiere al presente como si se refiere al pasado.
Los tiempos de indicativo son los
siguientes, ordenados de pasado a futuro:
Presente
Simplemente, da cuenta de acciones que están sucediendo, aunque no necesariamente en este momento, así como informaciones generales.
Simplemente, da cuenta de acciones que están sucediendo, aunque no necesariamente en este momento, así como informaciones generales.
Voy al hospital a ver a un conocido
Sé cantar y tocar el piano
Pretérito imperfecto
Es el único de los pretéritos que
no tiene que especificar ni cuándo empezó ni cuándo acabó la acción. Se utiliza
para contar hechos que ocurrieron en el pasado. Por ejemplo, que hacíamos
nosotros cuando teníamos 10 años.
Yo dormía cuando me avisaron
Pretérito perfecto simple (o
indefinido)
Este tiempo nos indica una acción
que tuvo lugar en algún momento del pasado y terminó.
Se cayó desde el tobogán.
Mi hermano llegó
ayer.
Pretérito perfecto compuesto
Nos cuenta acciones del pasado que han acabado,
pero lo han hecho muy recientemente.
Me he lavado los dientes y he
venido rápidamente.
He estudiado el significado de
los verbos y ya los entiendo.
Pretérito pluscuamperfecto
Es el verbo más lejano que se
puede imaginar, y se sitúa antes de una acción pasada, por eso siempre irá con
otro verbo.
Había cantado medio repertorio cuando empezó a llover.
Pretérito anterior
Este es el tiempo anterior a
cualquier otro verbo de la oración, pero “inmediatamente anterior”, de modo que
no puede interponerse otro tiempo entre ambos.
Cuando hube terminado, le dije mi
opinión
Condicional simple
Acciones posibles muy cercanas al
presente, hasta tal punto que a veces se solapan con éste y dan idea de futuro,
pero sujeto a una condición.
Si vinieras a casa, te invitaría a quedarte.
Si yo comiera más, estaría
muy gordo. (No es probable que coma más)
Condicional compuesto
Es un tiempo extraño, enormemente
remoto pero a la vez no concretado. En tanto condicional, es una posibilidad,
no un hecho, pero una posibilidad remota en el tiempo.
Habría llegado a tiempo, si no me
hubiera retrasado el tráfico
Futuro imperfecto (o futuro
absoluto)
Para acciones futuras cuyo final
desconocemos, o expresiones de certeza, duda u obligación.
Esta noche tocaré el piano.
La próxima semana lo escribiré.
Futuro perfecto (o antefuturo)
Representa una acción futura,
cuya realización será, aunque sea en el futuro, probablemente hecha.
Habré terminado para cuando sean
las diez.
Verbos: subjuntivo
Al contrario que el indicativo
(el modo de la realidad), el subjuntivo entra
en el mundo de lo irreal, de la conjetura y de lo hipotético. Podemos decir, en
indicativo que “Juan estudia mucho cuando tiene un examen”, o,
en subjuntivo, que “Espero que Juan estudie mucho antes del examen”. El primero
es pura información; el segundo, simple deseo o conjetura. Recordar que los
verbos en subjuntivo pueden ir acompañados por “quizá” u “ojalá”.
Los tiempos en subjuntivo
son los siguientes:
Presente
El presente de subjuntivo puede indicar tanto presente como futuro, e incluso puede suceder que no se perciba bien el momento en que la acción ha de comenzar.
El presente de subjuntivo puede indicar tanto presente como futuro, e incluso puede suceder que no se perciba bien el momento en que la acción ha de comenzar.
Me han pedido que dirija el
proyecto.
Es posible que mañana llueva.
Es bueno que trabajes
mucho.
Pretérito imperfecto
Este tiempo, en realidad, puede
referirse al pasado, al presente o al futuro, pero siempre expresando duda o
deseo.
Presente: Si no viviera por aquí cerca, no habría
venido tan rápido
Futuro: Me invitaron a que regresara más adelante
Pasado: Fue una pena que no pudiera venir con nosotros
Pretérito perfecto
Gramaticalmente es un tiempo
pasado, pero en la realidad es muy frecuente que desconozcamos si la acción
aquí descrita está acabada o no.
Quizá haya pasado ya el autobús, porque no hay nadie esperando
Pretérito pluscuamperfecto
Indica acciones subjuntivas que ya finalizaron en
un pasado remoto.
Ignoraba que hubiera conseguido
un trabajo
Futuro imperfecto
La eventualidad se describe aquí
es puramente futura, inconclusa. Pero al igual que el futuro perfecto, se
utiliza sólo en textos legales y/o advertencias, casi nunca en la vida
cotidiana, ni de forma escrita.
El que cometiere una falta o delito será juzgado con toda presteza
Futuro perfecto
Representa una eventualidad, algo
que puede ocurrir o no. No se utiliza en el lenguaje coloquial y su ámbito de
actuación está casi reducido al lenguaje judicial o penal. El futuro perfecto
indica una acción que, en cualquier caso, ya ha concluido.
El que hubiere cometido un crimen
será puesto en prisión
Verbos: imperativo
Los verbos tienen una
particularidad única que no comparten otras palabras. Esta característica es
aquella que les permite presentarse a sí mismos con variaciones no sólo de
persona y de número, sino también de lo que se ha venido a llamar “modo verbal”. Estos modos son tres: el
modo indicativo, que se usa para
expresar realidades e informaciones, el modo
subjuntivo, que se emplea para conjeturar, y el modo imperativo, que es el que utilizamos para dar órdenes.
El imperativo, en efecto, es el
modo que utilizamos cuando queremos rogar
o cuando queremos dar órdenes, o
también cuando queremos advertir o amenazar.
Primero, el imperativo carece de la primera
persona del singular. Es lógico, pues no tendría mucho sentido que nos
diéramos órdenes, o que nos hiciéramos peticiones, o que nos advirtiéramos a
nosotros mismos. En cualquier caso, si esto fuera necesario, el modo que el
español tiene de solucionarlo es el de salirnos de nosotros mismos y “hablarnos”
en tercera persona. Si nuestro nombre es Juan, diremos: “¡Juan, anímate y sigue
adelante!”
Segundo, el imperativo jamás aparece en oraciones subordinadas. Funciona sólo
sintácticamente, sin subordinarse y sin subordinar a nadie.
Es asimismo el único tiempo que
no puede terminar en vocal. Termina siempre en “-d” o a veces en “-z”
(“corred”, “leed”, “haz”, “rehaz”…).
Su valor temporal se limita
siempre al presente y al futuro, y nunca puede ser pasado por su propia
naturaleza (una vez más, carecería de lógica “advertir” o “ordenar” de cara a
lo ya sucedido).
Por último, el imperativo sólo
tiene valor positivo, lo que ha sido tradicionalmente un argumento a favor de
quienes defienden su no autonomía como modo verbal. Por ejemplo, podemos decir
en imperativo “Ven”, o “Corre”. Pero no podemos decir “No ven” ni “Ni corre”.
En caso de querer dar una orden negativa, hemos de recurrir al subjuntivo y
decir “No vengas” o “No corras”.
Verbos: infinitivo
Ahora nos vamos a ocupar del infinitivo verbal, una de las tres
formas no personales con las que cuentan todos los verbos del español, junto
con el gerundio y el participio.
Los verbos, como ya sabemos, no
se conjugan siempre haciendo referencias a personas gramaticales. Además de las
ya sabidas formas personales, todos los verbos pueden manifestarse en formas no
personales, o lo que es lo mismo, en formas que no varían cuando cambia la
persona de la oración. Una de esas formas es el infinitivo.
Como las demás formas no
personales, el infinitivo puede presentarse de dos maneras: la simple y la
compuesta. El infinitivo simple es muy bien conocido:
Amar
Ser
Pedir
Ser
Pedir
El infinitivo simple, en efecto,
sirve para mencionar a los verbos. Y así es como decimos “el verbo amar”, “el
verbo ser” o “el verbo pedir”. Esto se debe a que el infinitivo es la forma
sustantivada de los verbos, y por eso podemos decir cosas como “El fumar se va
a acabar”, “Caminar por la hierba está prohibido en este parque”. Los verbos, a
través de sus infinitivos, se sustantivan pasan a actuar gramaticalmente como
un sustantivo más.
Para saber si un infinitivo está
cumpliendo esa función sustantiva, basta con añadirle un artículo, un adjetivo
demostrativo o cualquier determinativo delante. Si el resultado es una oración
con sentido, entonces estamos ente un infinitivo sustantivado, como en “El
saber no ocupa lugar”.
El infinitivo compuesto,
por contra, es una forma un poco forzada. En realidad no se trata de una forma
propia de cada verbo, sino de una forma genérica que se forma con el verbo
haber, a la que acompaña el verbo particular en forma participia. Sin embargo,
es muy usado y de una manera o de otra ha de ser registrado como infinitivo
compuesto. Veamos unos ejemplos:
Para trabajar aquí es necesario haber
tenido alguna experiencia en el sector
Para poderte llamar escritor, tienes que haber escrito algún libro
Para poderte llamar escritor, tienes que haber escrito algún libro
Verbos: gerundio
El gerundio puede ser simple o
compuesto. Cuando el gerundio adopta su forma simple, es cuando se presenta
de esta manera:
Infinitivo: Andar » Gerundio
simple: Andando
Infinitivo: Comer » Gerundio
simple: Comiendo
Infinitivo: Dormir » Gerundio
simple: Durmiendo
Los gerundios simples expresan
una “acción durativa”, una acción que transcurre sin que se determinen
gramaticalmente ni su principio ni su final, y por lo tanto, una acción
imperfectiva.
Como se puede observar en los
ejemplos dados, el gerundio simple se forma añadiendo la terminación “-ndo” a
la raíz verbal, que se enlaza con la mencionada terminación mediante una “a” en
el caso de los verbos de primera conjugación (“andando”), y con el diptongo
“ie” en el caso de los verbos de segunda y tercera conjugación (“comiendo”,
“durmiendo”).
El gerundio, como decimos,
representa una acción imperfectiva. Sin embargo, puede ir ligado a otro verbo
que represente una acción perfectiva, como por ejemplo en “iré corriendo” o
“llegué corriendo”. En el segundo caso, sobre todo, “llegué” representa una
acción ya terminada, pero al gerundio esto no le afecta ya que de lo que nos
habla es de una acción alargada, continuada en el tiempo, aunque por su verbo
acompañante sepamos que ya está terminada. El gerundio es como la fotografía de
un momento.
Por otra parte, el gerundio
compuesto tiene lugar cuando el verbo auxiliar de una forma compuesta
adopta forma de gerundio. Por ejemplo:
Parece mentira que me digas eso, habiendo
sido amigos tanto tiempo
Como se puede observar, nada
cambia respecto a lo anterior. Aquí se da a entender que ya “no somos amigos”, pero
también que “hemos sido amigos” durante mucho tiempo.
Verbos: participio
El participio se llama así porque
“participa” de dos ámbitos gramaticales diferentes: el verbo y el adjetivo. Y
además, en tanto que adjetivo, tiene la capacidad de sustantivarse, luego no
sería ningún error decir que el participio es la más versátil de las tres
formas no personales.
Los participios se forman de una
manera muy sencilla:
Los participios regulares de la
primera conjugación se forman añadiendo a la raíz verbal el sufijo “-ado”.
Los participios de regulares de
la segunda y de la tercera conjugación se forman añadiendo a la raíz verbal el
sufijo “-ido”.
Los verbos irregulares, a pesar
de su aparente diversidad, sólo pueden formar sus participios con tres
terminaciones distintas: “-to”
(“cubierto, abierto…”), “-cho”
(“hecho”), y “-so” (“impreso”).
El participio pasado sirve
para formar los tiempos compuestos, que siempre aparecen en pasado. Por
ejemplo:
La ropa que has elegido no
es la más adecuada, aunque es bonita
Y además, casi siempre puede
cumplir una función de adjetivo, con la correspondiente posibilidad de
concordar en género y número. Para saber si está desempeñando esa función
adjetiva, podemos cambiar el género o el número del sujeto para ver si le es
posible concordar:
El año que ha transcurrido
desde que nos conocimos ha sido fabuloso
Los años que han transcurrido desde que nos conocimos han sido fabulosos
Los años que han transcurrido desde que nos conocimos han sido fabulosos
Los participios que hacen de
adjetivos pueden incorporar asimismo sufijos superlativos, como en
“cerradísimo”, elegidísimo” o “presentadísimo”, aunque no siempre es posible
(nadie diría “transcurridísimo” ni “escritísimo”).
No hay comentarios:
Publicar un comentario